Y si…



El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es un tema que, ahora mismo, crea incluso más división que la eterna polémica de la pizza con o sin piña. Ciertamente no sería un tema para llevarlo a una comida o cena familiar pues las propuestas serían tantas como el abanico de combinaciones posibles.


Ciertamente no sería un tema para llevarlo a una comida o cena familiar pues las propuestas serían tantas como el abanico de combinaciones posibles.

Si es cierto que el Carnaval le toca al chicharrero la campana interior y por ende a toda la sociedad tinerfeña que ha vivido con estupor y con preocupación la pregunta de: ¿Qué hacer con nuestra fiesta más internacional?.


Muchos sectores, relacionados con el sector del espectáculo, malviven desde el comienzo de la pandemia dando bandazos viendo lejana la recuperación, que parece que nunca llega.


Las cifras de muertos, contagios, presión hospitalaria, etc., no son las mejores a día de hoy, pero retrasar el Carnaval es una posibilidad que, cumpliendo todas las garantías sanitarias y teniendo en cuenta que el virus podría cambiar su cara más mortífera a otra de consecuencias más leves, da cierta esperanza.


Llevamos cerca de dos años topándonos con la cruda y ciertamente desgarradora realidad...

Reconozco que soy muy optimista en esta última valoración, pero quiero soñar. Llevamos cerca de dos años topándonos con la cruda y ciertamente desgarradora realidad, y mi pregunta es: ¿Qué es la vida sin sueños?, pues eso ¡déjenme soñar!... Con junio.


Enrique Martín

Mundo Carnaval

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